El telescopio de Galileo

Las Pléyades dibujadas por Galileo después de verlas por primera vez a través de un telescopio construido por él.

En 1632 Galileo Galilei publicó en Venecia Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo Tolemaico, e Copernicano (Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, ptolemaico y copernicano), una acalorada defensa de la teoría heliocéntrica que fue la causa del tristemente conocido juicio en el que se vio obligado a renegar de sus ideas para salvar la vida. En un momento del diálogo, después de una prolija explicación, el erudito Salviati le dice al alumno Sagredo: “Ved como ahora es fácil de entender”, a lo que Sagredo contesta: “Así son todas las cosas verdaderas, una vez descubiertas; mas la cuestión está en saber descubrirlas”. Pues bien, el propósito de este blog es mostrar la ciencia como algo cercano, atractivo y comprensible para ayudar a los estudiantes a descubrir las “cosas verdaderas”. Presentaremos conceptos teóricos sobre diversos temas de Física, cuestiones y problemas para provocar la reflexión sobre estos conceptos, experimentos y ejemplos reales que muestran la utilidad y la vertiente práctica de los conocimientos teóricos, herramientas computacionales para facilitar los cálculos, reseñas históricas en las que se recrea el largo viaje recorrido por la ciencia desde la Antigüedad hasta nuestros días… En fin, la intención de este blog es que tanto alumnos como profesores puedan encontrar en él inspiración y motivación para la apasionante tarea que es enseñar y aprender Física.

¿Por qué Galileo y su telescopio?

El telescopio, perfeccionado por Galileo a principios del siglo XVII, proporcionó una visión del universo completamente desconocida hasta entonces. Por primera vez vio Galileo las lunas de Júpiter y multitud de estrellas nunca antes observadas; descubrió las fases de Venus; observó las manchas solares, y desveló el verdadero aspecto de la superficie de la Luna, con sus valles y montañas.

Júpiter y sus cuatro lunas, en Sidereus Nuncius.
Júpiter y sus cuatro lunas según las observó Galileo (“Sidereus nuncius”, 1610).

En el breve tratado Sidereus Nuncius Galileo reflexiona sobre las maravillas que tal instrumento le permitió observar. En sus propias palabras:

“Grande es añadir a la numerosa multitud de estrellas que hasta hoy pudieron verse con la capacidad natural, otras innumerables estrellas fijas que hasta ahora nunca se vieron. Hermosísimo y agradabilísimo es ver el cuerpo lunar de modo que el diámetro de la propia Luna parezca casi treinta veces más grande. No obstante, lo que sobrepasa cumplidamente toda admiración es el hecho de que encontremos cuatro estrellas erráticas, que nadie conociera ni observara antes que nosotros, las cuales tienen sus propios periodos alrededor de Júpiter. Todas estas cosas fueron encontradas y observadas hace pocos días con la ayuda de un telescopio realizado por mí. Otras cosas, aún tal vez más importantes, encontraré yo, o encontrarán otros algún día, merced a un instrumento semejante.”

Galileo Galilei: "Noticiero Sideral". Edición Conmemorativa del IV Centenario de la publicación de "Sidereus Nuncius". Traducción del latín, a partir de la edición de Venecia 1610. MUNCYT-Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. A Coruña y Madrid, 2010.

Con “El telescopio de Galileo”, por tanto, hemos querido rendir un doble homenaje: al gran científico que hizo numerosísimas aportaciones revolucionarias a la ciencia, y al instrumento que apuntaló el comienzo de la revolución científica.